EscudoFuente de Cantos

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Historia

El primer poblamiento que encontramos en la zona, Los Castillejos I, se remontan a finales del tercer milenio y principios del segundo a.C. Se sitúa próximo al arroyo del Bodión Chico a seis kilómetros del actual núcleo urbano, en una elevación en la que se ubica una estructura defensiva datada del calcolítico.

De cronología más reciente es el poblado de Los Castillejos II, situado junto al anterior, y datado en la segunda Edad del Hierro y habitado desde el siglo IV al II a.C. Su declive comienza con la llegada de la dominación romana a la zona. Este asentamiento ocupa más de dos hectáreas cerradas por una muralla que sigue las curvas de nivel y que encierra diferentes estancias rectangulares o cuadradas que debieron estar realizadas en mampostería y tapial y con cubierta vegetal.

En el yacimiento han aparecido interesantes restos de metales y hornos utilizados posiblemente para la fundición de metales, diversas herramientas, ruedas de carro y molino, pesas de redes de pesca, cerámica, etc, que proporcionan gran valor al yacimiento.

Fue la Vía de la Plata el elemento más importante para entender la historia de Fuente de Cantos, al ser ruta comercial por la que transitaron pueblos y gentes. La presencia árabe termina alrededor de 1248, cuando la zona es conquistada por la Orden de Santiago para Fernando III. Pasó desde entonces a manos de los maestres de esta orden. La villa perteneció a la Encomienda de las Cinco Villas, junto con Monesterio, Calzadilla de los Barros, Medina de las Torres y Montemolín. El paso de la Cañada Real Leonesa y los rebaños de la Mesta por Fuente de Cantos es otro de los hitos importantes en su historia. Fue desde el XVIII cuando aumentó la población y la riqueza de la villa, debido a su situación favorable para el comercio y a sus producciones agroganaderas.

 

Recursos Monumentales

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Granada

Originario del siglo XV, el edificio de estilo gótico estuvo advocado inicialmente a San Roque, conservándose solamente los muros del altar mayor. Fue profundamente remodelado en el siglo XVIII. Se trata de un edificio de bóveda de cañón barroca con lunetos dividida en seis tramos por arcos fajones sobre pilastras adosadas de orden toscano y decoradas por un entablamento engalanado por denticulados y triglifos. La antigua cabecera está cubierta con cúpula elíptica sobre pechinas y sin ornamentación. Están separadas por un arco toral de medio punto y cantería fina. Entre los contrafuertes se disponen capillas de poca profundidad, cuatro en el lado de la epístola y el mismo número en el del evangelio, destacan el retablo de la virgen de la Soledad de finales del siglo XVIII o el retablo de San Pedro, de la misma fecha. En la zona de los pies se dispone la capilla del bautismo, cubierta con bóveda de crucería y decorada con un cuadro de piezas de azulejos sevillanos en el que se trata el tema del bautismo, es posiblemente la más destacable de todo el conjunto y en la que se encuentra una pila de mármol, datada en el siglo XVI y con interesante decoración de motivos vegetales y religiosos. Lo más destacado del templo es el retablo mayor de Nuestra Señora de la Granada, de mediados del XVIII y que sustituye a uno de finales del XVI. De estilo barroco, se compone de tres cuerpos de talla dorada: zócalo, central y cascarón de bóveda, tiene grandes dimensiones y es una de las más logradas obras de la retablística extremeña de la época. Está apoyado en un alto banco con cuatro puertecillas por las que se accede a la antigua cabecera del siglo XV y al camarín de la Virgen, y del que parten seis mensulones que delimitan las cinco calles del retablo y sobre los que se apoyan pilastras abalaustradas. En la calle central se ubica una hornacina con arco de medio punto en la que se encuentra la virgen de la Granada, de estilo gótico y realizada en 1576. En el resto de calles se encuentran cuatro imágenes policromadas. El cascarón que corona el conjunto está delimitado por un frontón partido, en él se ubican varias imágenes, sobre las que se alza un copete con la imagen de Dios Padre, datado en 1750. El exterior es de mampostería dispuesta sobre una base de sillares y enfoscado. La cúpula de la cabecera está cerrada por un cimborio con una falsa linterna y rodeado por una balaustrada y una espadaña de tres vanos superpuestos con decoración barroca. En 1736 se ubicó en los pies de la iglesia una torre de tres cuerpos construida con sillares de granito en las esquinas y ladrillo enfoscado en el resto. Está decorada con hornacinas y pilastras, que en el cuerpo superior son pareadas y de orden compuesto. Está coronada por un chapitel octogonal con vanos en cada uno de sus lados. Las portadas laterales del templo se levantan en el XVI, realizadas en piedra caliza con características renacentistas. Más tardía, de finales del XVIII, es la de los pies. También en los pies se ubica un pequeño templete sobre podio y decorado con pilastras y bolas. En el lado de la epístola, sobre la entrada, se ubica una arquería. Interesante son las obras de platería que guarda la parroquia, destacan un cáliz manierista del XVII, un portaviático de plata en forma de ave de finales del mismo siglo y la cruz procesional, de grandes proporciones y datada en 1796 en plata y sobredorada en algunas partes. Destaca esta última obra por lo minucioso de las imágenes labradas en ella, de gran detallismo, o otra cruz plateresca de altar de 1550 y un acetre de plata de 1656.

Convento de Nuestra Señora de la Concepción

En 1515 se fundó un convento y un hospital ocupado por monjas franciscanas situado a las afueras de villa junto a la actual ermita de San Juan de Letrán. Debido a su mal estado y a diversos escándalos y polémicas, en el siglo XVII las monjas fueron trasladadas a otra edificación en el centro urbano, donde permanecieron hasta la desamortización del siglo XIX. En 1670 la iglesia del convento fue restaurada y un siglo después fue remodelada con un aspecto similar al de hoy. Esta orden franciscana Concepcionista fue disuelta a finales del XIX. Hoy sólo queda la iglesia, habiendo desaparecido el resto del conjunto, se trata de un edificio de una sola nave cubierta con bóveda de cañón y dividida en cinco tramos por dobles arcos fajones con lunetos, la cabecera cuadrada está cubierta por cúpula de media naranja sobre pechinas. En el exterior se aprecia un cimborrio que cubre la cúpula de la cabecera y una espadaña en el lado de la epístola de características barrocas y dos cuerpos con tres vanos. El edificio ha tenido varias usos desde su desamortización en 1837, durante la guerra civil fue utilizado como cárcel y recientemente ha sido adaptado como casa de la cultura, encontrándose en la realización de estas obras una cripta con enterramientos de monjas y algunas de sus pertenencias como cruces, restos de túnicas, anillos, enseres, etc. que están expuestos al publico en una vitrina.

Convento del Carmen

Fundado en 1649, el edificio tiene planta de cruz latina, de una sola nave dividida en tres tramos por pilastras toscanas, con frisos y cornisas. La cabecera está cubierta por una bóveda de media naranja sobre pechinas. Fue reformado en 1722, añadiéndose una espadaña de tres huecos. El convento gira alrededor de un claustro, con doble galería y bóvedas de aristas. En el retablo mayor se sitúa la imagen de Ntra. Sra. del Carmen, existiendo otros retablos en el edificio. Entre los tesoros artísticos que guarda el conjunto se cuentan varios lienzos, como el óleo de la Inmaculada Concepción, la aparición de la Virgen (posiblemente obras de Zurbarán o su escuela) y la Virgen de Guadalupe de Méjico (procedente de la ermita del Santo Cristo).

Ermita de la Virgen de Aurora

Fechada en el siglo XVIII, se ubica en la plaza del Carmen. El edificio consta de una sola nave con bóveda de cañón y cabecera cubierta con media naranja sobre pechinas. En el exterior destaca su espadaña, de dos cuerpos y tres vanos, con decoración barroca. Perdido su carácter religioso, el edifico ha tenido varios usos, entre ellos el de escuela. Hoy es utilizado como oficinas.

Ermita de la Nuestra Señora de la Hermosa

A finales del siglo XV comienza a levantarse este templo sobre otro precedente de estilo gótico mudéjar. La construcción es inicialmente de ladrillo y madera, debiendo ser totalmente reconstruido por su avanzado estado de ruina en el siglo XVIII. Se construye así un nuevo edificio de estilo barroco de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos. Entre los arcos fajones se ubican ocho capillas de poca profundidad. La cabecera se cubre con una cúpula sobre tambor que se decora con motivos geométricos vegetales y cornisa. Destaca el retablo mayor de estilo barroco, dividido en tres calles por columnas salomónicas. En él se encuentran, además de la imagen de la Hermosa del siglo XVIII situada en un camarín, representaciones de San Juan Bautista y San Miguel. Entre los retablos de las capillas laterales cabe destacar el de San Ildefonso, el de San Antón o el de la Virgen de los Dolores. Entre los tesoros artísticos de la ermita hay que destacar la talla de la Aparecida de La Hermosa, una de la más antiguas de la comarca de Tentudía, fechada a finales del siglo XIV con características góticas. A lo largo de los siglos ha sufrido diferentes restauraciones, incorporando bajo gusto del barroco dieciochesco una peana engalanada con querubines. Según la leyenda tras haber practicado un corte para separar la Virgen del Niño y así poder vestir las imágenes, la virgen comenzó a sangrar por lo que tuvieron que poner vendajes y después vestirla y así permaneció un siglo. Más tarde se desvistió, uniéndola de nuevo a la imagen del niño y tuvo que ser policromada realizando sus vestimentas con las técnicas del estofado. Una de las versiones mas aceptadas con respecto al hallazgo cuenta que fue descubierta casualmente por un labrador en el lugar que hoy ocupa su camarín, exclamando éste "que hermosa eres", desde entonces lleva ese nombre. Destacan también los diferentes óleos que adornan el edificio. En la cabecera encontramos ocho, de temas marianos y los evangelistas. En el arco toral se encuentra el óleo del Icono del Cristo de la Encina, pintura mejicana de la segunda mitad del siglo XVIII. El valor de este lienzo sobre tabla reside en ser uno de los pocos ejemplares que se conservan en la Baja Extremadura con este tema, existen otros tres ejemplares en: Valencia de Alcántara, Ceclavín y en la Iglesia de San Mateos en Cáceres. Representa la leyenda de un cristiano y un islámico que discuten sobre la religión cristiana, llegaron a una ermita para descansar donde se encontraba un Cristo Crucificado, el cristiano se puso a orar y el islámico falto de fe le dijo "todo cierto es lo que me has enseñado de tu religión como que la Cruz de este Cristo se vuelva encina", en ese momento la cruz comenzó a transformarse por lo que el islámico se convirtió al cristianismo y comenzaron a rezar juntos. Se cuenta que la ermita citada en este hecho era la de la Hermosa. En el exterior del templo podemos ver una espadaña de tres huecos con campanas y decoración vegetal. La cabecera se cubre con un cimborrio octogonal.

Centro de Interpretación de Zurbarán

El Centro de Interpretación de Zurbarán proporciona a sus visitantes la posibilidad de conocer la figura del pintor y la relación que tuvo y que mantiene con su localidad natal. A través de las diferentes salas expositivas, el visitante irá descubriendo a Zurbarán, las claves de su obra y de su taller, el momento cultural y social en el que vivió y los elementos que lo vinculan con Fuente de Cantos, utilizándose para ello variados recursos como paneles interactivos, audiovisual, locución focalizada, recreación de ambiente y réplicas de objetos originales. El centro de interpretación se sitúa en las instalaciones del Albergue Turístico Convento de los Frailes.

Álbum fotográfico